lunes, 3 de noviembre de 2014

DINASTIA GRIEGA CAP 17



Nick traspasó el umbral de la habitación sosteniendo a Miley en sus brazos. Colocó el cuerpo de su esposa sobre la cama con dosel. Ella se deshizo de sus zapatos con la vista fija en el techo de tela.
Miley-.Mi sueño se ha hecho realidad. Toda mi vida he querido tener una cama como ésta... ¿cómo sabías que era esto lo que deseaba?
Nick-.Lo intuí por la forma en que estaba decorada tu habitación. Eres una romántica.
Al escuchar ese adjetivo, Miley hizo un mohín y se sentó de rodillas sobre la cama.
Miley-.No lo soy.
Nick-.No es un crimen -respondió posando sus ojos en el rostro de Miley.
Las largas pestañas de Miley escondían su expresión, pero su forma de elevar la barbilla hablaba por ella.
Nick-.Eres demasiado susceptible. ¿No confías en mí?
Miley negó con la cabeza. Nick se sintió mal por la velocidad con que su esposa había respondido.
Nick-.Pero, por lo menos, crees en mí un poco... -Miley negó por segunda vez.-Eso es insultante... - la censuró con la mirada-. ¡Eres mi mujer!
Miley-.No olvides cuál es el motivo que me ha traído hoy aquí.
Nick-.Estoy intentando luchar por nuestro matrimonio... -su mirada ardía como una llama-. ¿Es que no puedes apreciar eso?
Miley-.Tal vez no me gusten tus métodos.
Nick-.Un día recordarás todo esto y te sentirás feliz de que luchase por ti, pethi mou -declaró con total seguridad en sí mismo.
Miley-.Así que crees que estás luchando por mí? -se sintió agitada por la convicción con que Nick había hablado. Se dio cuenta de que el secreto de su éxito con las mujeres radicaba en su forma de hablar contenida y segura.

¿Acaso debía sentirse impresionada por el hecho de que estuviera presentando su intento de chantaje como si fuera un acto heroico?
Nick-.Qué piensas? - echó hacia atrás su arrogante rostro.
Miley-.Todavía no me has explicado por qué has hecho tanto esfuerzo en salvar nuestro matrimonio -puntualizó amablemente.
Nick la miró con frustración, como si no pudiese comprender por qué todo era un misterio para ella.
Nick-.Eres mi esposa ¿Qué otra razón necesito?

Miley se encogió de hombros como diciéndole que si él no tenía idea de sus motivos, ella tampoco.
Nick-.Te lo has pasado bien hoy?.
Al encontrarse con su impresionante mirada, Miley sintió cómo el corazón se agitaba dentro de su pecho: Nick le parecía increíblemente atractivo.
Miley-.Mucho más que el día de nuestra boda...
Nick-.Pues, espera, porque la noche va a ser espectacular - inclinándose sobre ella para quitarle la chaqueta estilo bolero.

De repente, el cerebro de Miley dejó de pensar. No podía dejar de mirar los resplandecientes ojos de Nick y respirar empezó a convertirse en una tarea imposible. Con tan sólo mirarlo, sentía un deseo desesperado. Intentando sobreponerse a tal sensación de debilidad, Miley reclinó a Nick sobre la cama y empezó a deshacerle la corbata.

Nick-.De repente siento la necesidad de que me arranques la ropa -le confió sin poder apartar los ojos de ella.

Aunque tenía el rostro ardiendo, no había perdido todavía su sangre fría. Irguiéndose sobre sus rodillas, ayudó a Nick a deshacerse de la chaqueta y empezó a desabotonarle la camisa con dedos torpes.
Miley-.Quizá tenga menos práctica de lo que estás acostumbrado... -se excusó.
Nick-.No subestimes lo que siento por ti -desconcertado por el comentario que acababa de hacer Miley, Nick la tomó de la mano-. Lo nuestro es diferente.
Queriendo creerle, dudó por un momento.
Miley-.De verdad lo es?
Nick-.Por supuesto que sí - la cubrió de besos con una ternura inusitada.

La lengua de Nick penetró en la húmeda caverna de su boca y el deseo estalló dentro de ella como una tormenta. De pronto, la febril intensidad que Miley había aprendido a reprimir con cada átomo de su voluntad se desbordó nuevamente. La escandalizó la urgencia con que su cuerpo deseaba el cuerpo de Nick. El hábil movimiento de la lengua de Nick dentro de su boca fue suficiente para hacerla temblar y agitarse como si la fiebre se hubiera adueñado de su cuerpo. Cada beso daba paso al siguiente sin pausa.
Con las mejillas encarnadas por la pasión y los ojos centelleando, Nick le bajó el corpiño.
Nick-.Eres preciosa -dijo tartamudeando.

Fascinado por sus voluptuosos pechos y por los erectos pezones que palpitaban esperando sus besos, Nick empujó a Miley contra la almohada. Le quitó el vestido y lo lanzó a un lado. Se inclinó sobre ella soltando un gemido de satisfacción y dejó que sus labios jugaran con los pezones de Miley. Esta sintió como le ardía la pelvis y arqueó sus caderas hasta apretarlas contra el cuerpo de Nick.
Nick-.Y además, eres muy inteligente -murmuró mientras se apartaba de ella, con una cierta reticencia a quitarse todavía la ropa.
Miley-.En serio? -tuvo que hacer un esfuerzo para hablar. Los increíbles ojos de Nick despedían llamaradas y su camisa suelta apenas le cubría la mata de vello de su pecho.
Nick-.Me dijiste que no... -reflexionó en voz alta, en contestación a la pregunta de Miley -. Me hiciste esperar. No estoy acostumbrado a tener que hacerlo, pero he sentido un placer inesperado... No me he sentido tan excitado desde que era adolescente.

Miley sintió rubor ante la declaración de Nick. Luego, se dio cuenta de la verdad que acababa de revelarle: que no había estado con ninguna otra mujer para que le aliviase la libido durante la espera. Siempre había mujeres sexualmente dispuestas rondando a los magnates ricos y poderosos, lo cual sólo podía significar que Nick había tomado la decisión consciente de serle fiel. Miley se sintió feliz. Por primera vez, cayó en la cuenta de que si le ponía el listón del matrimonio lo suficientemente alto, el espíritu competitivo de Nick podría hacerle luchar por cumplir todas las expectativas que se había creado con él.

Miley-.No había pensado en eso -murmuró con sinceridad, intentando sonreír.
Nick-.Pues yo pienso en eso todo el tiempo, thespinis mou -le confesó volviendo a sus brazos, desnudo y visiblemente excitado.

Nick acababa de llamarla «mi mujer» y Miley se preguntó si realmente podría serlo algún día. Porque, dejando a un lado su orgullo, la verdad era que ser su mujer es lo que de verdad siempre había querido. Y por la oportunidad de serlo estaba dispuesta a olvidar su orgullo, reconoció, quedándose sin saliva mientras Nick se inclinaba sobre ella en la cama. Su belleza masculina era magnífica e imponente como la de un dios pagano.

Miley-.Nick -susurró mientras resistía el ataque de besos de Nick y con los dedos clavados en su masculino torso-. Cuando te miro...
Nick-.No mires... Toca -decretó, con los ojos clavados en Miley mientras le indicaba el camino correcto que tenía que recorrer con la mano, bajando por su musculado abdomen, para llegar al lugar donde se erguía su virilidad.
Miley-.No sé cómo... -involuntariamente, se quedó paralizada.
Nick-.Pero yo sí -una sonrisa provocativa atravesó su atractivo rostro-. Y tengo intención de enseñarte.

Nunca que se le hubiera ocurrido a Miley que aprender algo nuevo pudiera ser tan estimulante. Estaba inmersa en el placer que la cercanía de Nick le producía. Tenía derecho a tocar y explorar su cuerpo, el desafío de llevarle más allá del punto de no retorno. Miley notó enseguida lo difícil que era poner rienda a la libido de Nick. Su apolíneo cuerpo estaba recubierto de sudor, sus músculos duros como bolas de billar y, además, estaba temblando. Respiraba rápido y entrecortadamente.

Nick-.Ya basta...
Miley-.Aguafiestas... -le dedicó una lánguida mirada y, lentamente, sonrió. La próxima vez afinaría la técnica, decidió con una recién adquirida confianza.

Nick estaba muy excitado. Miley estaba reclinada contra la almohada como una diosa del sexo, emanando sensualidad natural por cada poro de su cuerpo. De repente, una punzada de celos atravesó a Nick. ¿Era él quien estaba enseñando a Miley, o al revés? Para haber perdido la virginidad tan recientemente parecía tener bastante experiencia. Pero, aunque la tuviera, ¿tenía él derecho a quejarse? ¿Quién era él para ponerse moralista? ¿Por qué perdía el tiempo pensando en todo aquello? No era un hombre posesivo ni celoso. No era uno de esos hombres miserables que sometían a sus parejas a un interrogatorio sobre sus anteriores amantes. Por supuesto que no lo era.
Nick-.No es la primera vez que lo haces
Miley-.Claro que sí es la primera vez
Nick-.Tienes que haberlo hecho antes... Tu habilidad es increíble. Pero da igual, no me importa -dijo con una sonrisa tensa.
Miley se apretó contra su esbelto y bronceado torso y jugueteó el vello de sus muslos.
Miley-.Me gusta tocarte
Nick-.Te deseo -la pulsión sexual que sentía en su interior era tan fuerte como para hacer despegar un cohete. De nuevo, echó el cuerpo de Miley contra la almohada y la besó hasta dejarla sin respiración.

Miley gimió en busca de aire. En un instante, pasaba de la languidez a una agitación violenta, salvajemente consciente del ardor que sentía. La pérfida boca de Nick y sus dedos expertos coqueteaban con sus pezones, haciendo llover sobre ella un chaparrón de chispas de placer. Una fogosa sensación de necesidad se hizo dueña de la pelvis de Miley e hizo que ésta se agitara desesperadamente bajo el peso del cuerpo de Nick. Arqueó sus caderas para sentirlo mejor.
Nick-.Eres incapaz de controlarte -le dijo con seriedad-. Yo lo haré por ti...
Miley-.Deja que lo hagamos los dos.
Nick-.No. Soy de la vieja escuela. Esta es la noche de bodas que nunca tuvimos. Tú quédate ahí tumbada y déjame que te lleve al éxtasis con el placer que voy a darte.
Miley-.Hmmm... -se lanzó contra los labios de Nick y probó otra vez el sabor de su boca.
Y él tembló como reacción ante aquel ataque inesperado.

Nick-.Me estás volviendo loco.
Miley-.También es mi noche de bodas -susurró mientras le acariciaba las pantorrillas con sus pies.

Nick la agarró de las manos manteniéndola prisionera mientras la miraba con sus resplandecientes ojos. Miley lo miró con sus oscuras pupilas y se humedeció con la lengua el labio inferior haciendo a Nick un gesto de invitación.
Nick-.Eres una bruja - acudió con urgencia a la llamada de sus labios antes de colocarse sobre ella, tanteando con la mano el camino que lo condujera al centro de su placer. Quería asegurarse de que ella disfrutaba tanto como él.
Cuando la mano de Nick por fin alcanzó los pliegues más secretos del cuerpo de Miley, ésta empezó a estremecerse bajo el dulce efecto de las caricias. En el interior de Miley se desató un torbellino de deseo. Su ser entero, cada uno de sus suspiros... parecían haberse acompasado con el ritmo de las manos de Nick. Con el corazón a la carrera, gritó y gimió sin control alguno. Lo deseaba hasta el punto de que ese deseo se convertía en un ansia feroz que llegaba a doler.

Fue entonces cuando Nick se introdujo en ella con un simple empujón que disparó en Miley una violenta sensación erótica. Tanta intensidad sobrecogió a Miley. Nick le levantó los muslos para hundirse en su interior con mayor profundidad. Y siguió haciéndolo una y otra y otra y otra vez... Un placer adictivo asaltó a Miley. Se le escapó gemido tras gemido de excitación. Su cuerpo entero pedía a gritos que lo liberaran del tormento al que el frenético ritmo de Nick le estaba sometiendo. Crecía y crecía la tensión hasta que estalló como una presa reventada por el agua. Con un grito quebrado, Miley tembló y se vio desbordada por una serie de convulsiones provocadas por un terremoto de éxtasis que sobrepasaba todas sus previsiones. Dulces oleadas de placer bañaban su cuerpo cubriéndolo de alivio y descanso.
Mientras se relajaba, Miley se entretuvo estudiando cada uno de los ángulos del moreno y atractivo rostro de su marido. Estrechó a Nick en sus brazos, sonriendo mientras los labios de éste depositaban un beso en su frente. La sensación de felicidad era nueva en ella. Los malos pensamientos todavía la amenazaban, acechando desde el fondo de su mente, pero luchó para controlarlos, decidida a disfrutar todo lo que pudiese de su actual felicidad. Porque ahora Nick era suyo: su marido, su amante, suyo sólo. ¿Qué importaba si al final resultaba ser una ilusión temporal? ¿Se iba a convertir en una de esas mujeres amargadas que siempre temían que pasara lo peor?

Nick-.Ha sido... increíble, pethi mou -murmuró a trompicones, desconcertado ante la certeza de que nunca había disfrutado tanto antes con el sexo. Por mucho que intentaba explicarse el porqué, no conseguía hallar la respuesta. Miley era tan apasionada como él. Y además, era su esposa. Quizá eso era lo que daba una nueva dimensión al sexo. Nick frunció el ceño, pues no estaba acostumbrado a hacerse ese tipo de preguntas.

Miley sonrió mientras él la abrazaba con torpeza. La atracción que sentía por él era increíble, pensó mientras hundía los dedos en el negro cabello de su esposo.
Nick-.Tienes tanta pasión en tu interior - disfrutando de la íntima manera con que ella le acariciaba-. Y a la vez eres tan serena. Vamos a tener una luna de miel fantástica, señora Angelis.
Miley-.Una luna de miel? -sintiendo cómo, de repente, su cuerpo se ponía tenso-. Nunca dijiste que...
Nick-.Era una sorpresa. ¿Por qué crees que he estado tan ocupado las últimas semanas? - siguió jugueteando con los cabellos de su esposa-. Quería encontrar el lugar perfecto para pasar unos días juntos.

A Miley le sorprendió el repentino resentimiento que empezó a sentir al escuchar las palabras «luna de miel». No había olvidado el cruel comentario que Cassia hizo el día de su boda. Le dolió como si le hubieran dado un bofetón. Apartó de su pelo la mano de Nick.

Miley-.No puedo dejar el refugio
Nick-.Por supuesto que puedes. Por eso insistí en que contratásemos un empleado.
Miley-.Puedes decir lo que quieras -como respuesta al arrogante comentario de Nick-, pero no voy a dejar solos a mis animales para irme a una estúpida luna de miel.
Nick-.Claro que los dejarás solos. Si hubiéramos tenido la misma oportunidad hace ocho años, quizá habríamos aclarado todos los malentendidos. Vamos a hacer las cosas bien ahora.
Miley-.Lo siento, pero no puedes tomar ese tipo de decisiones por mí. A veces, ser una persona responsable implica tomar decisiones altruistas.

Nick se quejó al oír una afirmación tan idealista.
Miley-.Sabes que tengo razón. ¿Por qué si no te casaste conmigo hace ocho años? ¿Por qué si no me casé contigo?
Nick-.No va siendo hora de que discutamos sobre esa fantasía tuya de que tuviste tan poca elección como yo? -le preguntó con una frialdad letal.

Miley se sentó sobre la cama, cubriéndose los pechos con la sábana.
Miley-.Qué intentas decir?
Nick-.Te casaste conmigo porque yo te gustaba... Deja de fingir que hiciste un gran sacrificio al casarte conmigo.
Miley-.Eres tan engreído! - levantó las pestañas de forma desafiante-. No es justo que digas eso y lo sabes. No tenía elección. Mi abuelo se negó a ayudar a mi madre si no me casaba contigo.
Nick-.Que Theo iba a ayudar a tu madre? -frunció el ceño-.¿Cómo? ¿De qué estás hablando?
Miley-.Siempre te has comportado como si tu sacrificio hubiera sido mayor que el mío. Me casé contigo sólo porque mi madre era alcohólica y había contraído unas deudas tremendas. Iba a morir por culpa de la bebida y su única salvación era entrar en un programa de rehabilitación.

Agarrándose de la cabecera con gesto calculado, Nick saltó de la cama y escrutó el rostro de Miley con calculada intensidad.
Nick-.Empieza por el principio... -dijo entonces-. Acabas de decir que Theo se negaba a ayudar a Trixie.

Miley-.Como debes saber, Theo es una persona que no da nada a cambio de nada. Dijo que no le importaba en absoluto si mi madre moría o no. Desgraciadamente necesitábamos el dinero de mi abuelo para pagar sus deudas y pudiera ir a rehabilitación. ¡El precio que mi abuelo pidió a cambio fue que me casara contigo!
Nick-.No lo sabía... ¡Te juro que no lo sabía! -su rostro se contrajo en un gesto de lástima-. ¿Por qué no me dijiste nunca que te estaba presionando de esa manera?
Ahora fue Miley la que se sorprendió.
Miley-.En serio que no lo sabías?
Nick-.Y cómo iba a saberlo si nadie se molestó en decírmelo? -enfurecido.
Miley-.Tampoco lo preguntaste... Simplemente asumí que lo sabías... Lo que quiero decir es que, por ejemplo, yo sabía que tu familia tenía problemas económicos, pero tú tampoco hablaste de eso conmigo y, bueno... quizá yo tenía tan pocas ganas como tú de hablar de mis problemas –protestó.
Nick-.Sabía que tu madre había tenido problemas con la bebida en el pasado, pero cuando la conocí era casi una inválida y había dejado de beber. No podía saber que sus problemas habían sido tan recientes o que Theo no se había ocupado de ella antes de nuestro matrimonio.
Miley-.Mi abuelo despreciaba a Trixie. Lo único que nos dio la familia de mi padre fue el derecho a vivir en la granja. No me malentiendas... con el tiempo me he sentido muy agradecida por ello - le parecía inaudito que Nick hubiera podido ignorar los verdaderos motivos del matrimonio durante tanto tiempo, pero ahora que el malentendido se había deshecho, la sensatez habitual de Miley dio paso a un ataque de rabia-. Espera un momento... entonces, ¿creías que yo estaba tan seducida por tus encantos, que estaba dispuesta a aprovechar la primera oportunidad que tuviese para casarme contigo?

Nick estaba tan paralizado por el descubrimiento que, por un momento, se sintió víctima de las circunstancias igual que se había sentido el día de su matrimonio.
Nick-.Ne... sí -asintió en griego-. ¿Qué otra cosa podía pensar?
Miley-.Así que, en el fondo, pensaste que mi abuelo me había comprado un marido -perdió el color en el rostro, humillada como se sentía-. ¡Que estaba tan desesperada que te aceptaría fuesen cuales fuesen las condiciones!
Nick-.Necesito una ducha, glikia mou.

Por primera vez en su vida, Nick comprendió que la retirada era la mejor estrategia. Había creído precisamente aquello de lo que Miley le acusaba y eso le había llenado de desprecio por su mujer. Después de todo, el más cínico de sus parientes le había felicitado por su buena suerte al haber encontrado a una heredera rica. Se había sentido herido en el orgullo porque, le gustara o no, ella era la única que, por aquel entonces, tenía el poder de salvar a su familia de la pobreza. Más tarde había llegado a perdonar a Miley por ello, ya que siempre había creído que, al fin y al cabo, estaba enamorada de él. Lo había dado completamente por sentado.
Pero ahora se encontraba con que la realidad no era como él creía y se sentía como en el epicentro de un terremoto. Le habría gustado acabar con Theo por haber tratado a Miley con tanta crueldad, pero de pronto se dio cuenta de que él mismo había empleado una crueldad parecida a la hora de negarle el divorcio. ¿Lo había amado ella alguna vez? ¿O tan sólo había sido un caso de encariñamiento adolescente, como Miley afirmaba? «Después de todo lo que he descubierto sobre nuestro matrimonio, lo más decente sería concederle a Miley la libertad», pensó Nick. Sus poderosas manos se cerraron en puños. «¡Me importa un bledo la decencia!» , se corrigió. «¡ No me importa si está enamorada de Liam Burleigh! Ya lo superará: ¡al fin y al cabo, su marido soy yo!».

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